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FIN.



El alma se cansa, la vista se nubla, la ilusión se ahoga y las palabras se diluyen con la misma facilidad que el papel bajo el agua. 

Tal vez este es el final, aunque no el final de sus vidas. Tal vez el destino los unió únicamente para ayudarse a recoger los pedacitos de corazón que otros quebraron. Y tal vez, en un futuro, se encuentren y se juren amor eterno, aunque su eternidad dure a penas una palpitación. 

Pero esa ya es otra historia.


Payaso



Yo sé que el humor negro es el disfraz de las personalidades reprimidas, una broma a la vida que es demasiado triste como para ser tomada en serio, un escape a la locura, un llanto desesperado, una indirecta y un llamado de auxilio. Por eso soy un payaso.



En blanco


Llegué a un punto en que sabía que necesitaba cambiar algo. Llegué a un punto en que me empecé a cuestionar absolutamente todo. Empecé a odiar mi vida. Pero no es que envidiase o amase la vida de alguien más, yo odiaba la vida de todos. Odiaba la razón de la vida y sobre todo el final. En síntesis, odiaba TODO.

Empecé a cuestionarme por qué vivimos… por qué nacemos… ¿vale la pena? Y decidí que necesitaba un motivo por el cual seguir… o una excusa por la cuál no seguir viviendo.

¡Oh, hija mía!


Ojos rojos, cabello grasoso, poros abiertos, uñas comidas, olor a… quién sabe.

«Este es drogadicto» pensé.

—Buenas —dije firme, pero le di la mano con asco. Tenía pinta de haberse acomodado las bolas hacía poco.

—Un gusto, señor —asintió con la cabeza.

—Y bien —tenía que ser el plomero —¿cómo funciona la ducha?

—¿Perdón?


¿Qué se hace?


¿Qué se hace cuando el único tiempo que se tiene está repleto de obligaciones?

¿cuando el anochecer llega antes que el ocio y no alcanza el alba?

¿cuando se tiene tanto por contar y tan poca energía?

¿cuando se tienen tantas ganas y cero comprensión?

¿cuando se está atrapado en una vida que no es la de uno?

¿cuando se está lleno de tristeza por no rendirle cuentas a la inspiración?

¿cuando el don que se tiene no es explotado y se empieza a disipar como la bruma a media tarde,
dejando entrar rayos de sol que en vez de alegrar el día no permiten abrir los ojos?

Encantan a la muchedumbre, esa que no se preguntó el por qué jamás, y uno… con los ojos cerrados, intenta no mirar. No mirar para no deslumbrarse con la simpleza de la vida, para no acomodarse, para no aprovechar el clima, para no hacer lo que todos, para no dejar de pensar, para no morir.

No te enamores de una escritora




No te enamores de una escritora; con ese carácter de mierda tan temperamental, con esa ira burbujeante a punto de hacer erupción por algo tan poco trascendental como un bloqueo de escritor. Ella se frustrará, llorará, peleará contigo por lo que sea, se aislará y te hará quedar mal frente a tus amistades. Será como una niña que juega a ser erudita y al segundo siguiente dice una estupidez. Pero no le importará, en su propio mundo de no-apariencias todo tendrá sentido.

Prepárate para pasar fines de semana enteros a solas o con amigos, ella necesitará aislarse para dejar que sus “hadas de la inspiración” revoloteen por su escritorio, o como sea que haya bautizado sus rachas creativas. Necesitará su espacio y lo buscará, así sea sin previo aviso yéndose de viaje toda una semana. Además tendrás que aguantar que te calle, cada vez que le intentes hablar mientras está en la computadora, podría estar maquinando algo grande. ¡Que desconsiderado! 

Tan cerca pero tan lejos


La miraba yacer en el lecho, tranquilita, risueña, mientras la briza mañanera acariciaba su nívea piel y las cortinas de tul revoloteaban felices, como queriendo rozarla. Tapada con las sábanas color marfil hasta la cintura, respiraba hondo, soñando en paz. —¡Que envidia! —pensó al volverse hacia su rostro relajado, fresco, tan playa, tan ella.

Déjame ir


Una mirada, una risita, un pequeño acercamiento, un paso a atrás.

¿Me pareció? ¿Lo soñé?

Bromeas, jodes y te vas.

Juntos



Nos vimos, sigilosa me acerqué. Sonreía y yo también.

Decidida, fui hasta él. Hasta sentir el olor a hombre estremecerme, hasta recibir su respiración agitada, hasta mirar sus labios, cerrar los ojos, percibir sus manos sujetándome el rostro con dulzura, tocar sus labios con los míos y empezar una danza; de esas que no tienen hora, con la coreografía impresa en las entrañas.

Lo sabías...


Llegué al porche y toqué el timbre. Estaba sólo.

De inmediato, me abrieron la puerta y me hicieron pasar.

Desde la entrada de aquella casa, se escuchaba un leve murmullo que iba creciendo a medida que me acercaba a lo que era una fiesta. Entre toda la gente bailando al unísono, no encontraba a nadie conocido. Cada quién parecía estar en una burbuja impenetrable.

Cuando un alma se marchita


Acabó con toda la comida que podía haber a su alcance, pero nada la saciaba. Tomó cada rastro de vida a su alrededor. Estaba llena, pero aún así moría por comer más. Golosa por vivir aventuras incomparables; llenas de guerreros, princesas y dragones; llenas de briza, flores y atardeceres; llenas de dolor, reconciliación y alegrías; ella estaba.

Pero algo pasó, se cansó de esperar, y presa de la depresión empezó a dejarse ajar. Día tras día andaba en un letargo, adormecida, entorpecida por la simplicidad de dar un paso después de otro por la vida y tomar lo que había en el camino, sin pedir más, sin querer más, sin soñar.

Inmortal


Me siento perdida en éste mundo carnal, intentando comprender el banal significado de un cuerpo y un número llamado cuenta bancaria. Pero eso está más allá de mi entendimiento, más allá de la puerta estrecha que conecta mi dimensión con la del resto de mortales, así que no indago. 

Podría retraerme escribiendo por horas, porque a veces el poco sentido que tienen mis cuentos son lo único que tiene sentido en mi vida. También podría irme a vivir en el exilio de alguna cabaña al lado de un lago en medio de los suburbios por siempre, sería más que feliz conmigo misma nada más de compañía. Poder vivir en mi mundo de ilusiones sería soñado y, deshacerme de toda carga laboral, física o carnal; para encontrarme a mí misma fuera de esta orbita, como mi alma ya lo está. 

Siempre me he preguntado por qué la mayoría de escritoras relatan grandes amores y terminan muriendo muy solas. Pero creo que ya me respondí. 

Sin embargo, yo te tengo a ti y eso impide que me vaya fuera de foco, que me aleje del mundo y que viva sólo para mí; perdidamente enamorada de algún galán de cuento. ¿Para qué inmortalizarlo a él; alta valla, modelo de hombre, que sólo existe en mi imaginación? 

Y ¿para qué dejar ir, tú, hombre, el mejor de los negocios que jamás harás; si yo a ti, te prometo la inmortalidad y más?


Mi héroe



Dan las 5 de la tarde y estoy ansiosa por verte. No quepo en mí y me alboroto de solo pensar en nuestro último encuentro. 

Revivo la forma como siempre guías mis manos y, cómo me dices que debo hacer tales y cuales cosas. Yo simplemente me dejo guiar, tú eres el experto. 

Ya no puedo esperar más. Emocionada, revoloteo por la casa en busca de algo que hacer mientras espero la hora pactada, pero la fiesta de mariposas que hay en mi estómago es más fuerte y sucumbo ante la tentación de ir en tu búsqueda. 

Así que tomo asiento en el buró, leo nuestro último capítulo, sonrío, tomo un lapicero y dejo que nuestras mentes se fundan nuevamente como todas las tardes. Yo como escritora y tú como el héroe de mi historia, mi héroe. 




Despechada



Sentada en un cómodo sillón dentro de una oficina empezó lo que yo creí era el fin de mi vida. Llegaste sin ajetreos junto con tu abogado y empezamos a repartirnos los bienes. Tú, tan seco como siempre y yo intentándolo; aunque no podía evitar que se deslizara una que otra lágrima por debajo de las gafas de sol que llevaba puestas. 

La verdad, no sé cómo pudiste dejarme por esa perra secretaria. Ni siquiera supiste decírmelo a la cara, me mandaste el papel del divorcio a mi oficina con tu abogado. No quisiste verme, ni siquiera cuando fui a mover mis cosas de la casa que compartíamos. 

Recién ahora me doy cuenta que tú eras mi todo; sino no me sentiría así; pero la verdad era que no tenía nada, porque ahora que lo pienso no eres nada. 

Tal vez hubiese sido distinto si me hubieses encarado como un hombre de verdad. Tal vez, si te portabas bien te hubiese dado una oportunidad. Pero soy una buena persona y por ende hay cosas que jamás te diré: como que los niños te odian, como que el sexo nunca fue bueno, como que no eres apuesto, o como que tu secretaria se folla al chico del parqueo o; tal vez, que el balance de tu empresa, esa para la que yo trabajaba hasta ayer, no cuadra por nueve millones. 

—Disculpe señora, ¿está bien? ¿desea un vaso con agua? Le estábamos preguntando si quiere usted la casa de la playa. Estamos dispuestos a negociar —preguntó su abogado. 

—No, descuida, que se la quede él. La va a necesitar.




Gracias por leer <3

Una mujer despechada es peligrosa... jajajajaja ;)

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